En nuestra época, una de las ramas más populares e influyentes de la industria cultural es, sin duda alguna, el deporte. Si nos preguntáramos qué es lo que en la actualidad da significado a la vida de una gran cantidad de personas, decir «el fútbol» no sería una mala respuesta. Es posible que no muchas de esas personas estén preparadas para admitirlo en estos términos, pero el deporte, y en Gran Bretaña, el fútbol en particular, es un sustituto de todas esas nobles causas por las cuales, a lo largo de los siglos, la gente ha estado dispuesta a ir hasta la muerte: la fe religiosa, la soberanía nacional, el honor personal, la identidad étnica. El deporte conlleva lealtades y rivalidades tribales, rituales simbólicos, leyendas fabulosas, héroes emblemáticos, batallas épicas, realización física, satisfacción intelectual, espectáculos sublimes y un profundo sentido de pertenencia. Asimismo, proporciona la solidaridad humana y la proximidad física que la televisión no consigue ofrecer. Sin estos valores, muchas vidas nos parecerían con seguridad bastante vacías. Es el deporte, y no la religión, lo que hoy es el opio del pueblo. De hecho, en el mundo de los fundamentalismos cristiano e islámico, la religión no es tanto el opio del pueblo como el crack de las masas.
Dr Leon Gerner
Medico,tangoterapia, Coach para Vivir Saludablemente

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